CAPÍTULO 1. OSCURIDAD
Al caminar por aquellas desoladas calles, sin vida, sin ningún tipo de ruidos, comencé a sentir diferentes sensaciones dentro de mi cuerpo; comencé a sentirme insegura, comencé a tener miedo; por lo que miraba detrás de mi todo el rato, a cada momento, como si alguién o algo estaba por ahí. Pero no, nunca había nadie, no había nada, sólo yo y mi oscura sombra, que comenzaba a adquirir formas tenebrosas, por lo que ni siquiera me atrevía a mirarla; hasta ella me causaba miedo, era una estupidez, pero me empezaba a asustar de verdad; sentía la sensación de que mientras mas rápido caminaba, mas rápido me seguían. Aquella sensación me trajo recuerdos de mi infancia, donde, en mi antigua casa, cuando caminaba por su pasillo en la oscuridad, su pasillo largo y triste, se sentía como crujía la madera por todos lados, pero también se podía escuchar claramente los pasos de alguién que venía detrás de mí...¡maldito pasillo! ¡¿por qué tiene que venir a mi mente ahora?! Esos pasos los escuché tantas veces que me acostumbré, pero nunca dejaron de asustarme, los escalofríos no dejaban de recorrer mi cuerpo cada vez que los sentía, sacaba fuerzas para contrarrestar ese miedo, pero era inevitable. Cuando llegaba al final del pasillo donde se encontraba el baño, me encerraba dentro de él con pestillo, pero ni así me sentía segura, sabía que aquella presencia estaba ahí detrás de la puerta esperando, esperando por mí. Muchas de esas veces no fui capaz de soportar el terror y me lanzaba a correr como desesperado por aquel oscuro pasillo sin luz, pero a medida que yo corría más rápido, más cerca y fuerte sentía a aquella presencia, como si me quisiera sujetar por la espalda, pero jamás lo hizo, como si quisiera divertirse conmigo, algunas veces, ya que en esa casa había una escalera muy vieja, cada vez que yo iba a bajarla sentía como esta presencia trataba de empujarme, y yo bajaba corriendo desesperada, es más, una vez que bajé corriendo, algo me empujo y rode por las escaleras hasta el fondo y me hice un esguinze en una pierna. En realidad no sé si algo me tocó, pero no diré que me caí por estúpida, por que se que no fue así. En casa pensaron que fue una caída accidental, ya que yo no le iba a contar a nadie lo que me sucedía, me iban a tratar de cagada, idiota,gallina y retardada... y supongo que más cosas, así que todo siguió igual. Durante el tiempo que tuve el pie lesionado no sentí nada, ni un solo ruido, como si aquel ente extraño estuviera esperando mi recuperación para continuar con aquel juego; y así fue cuándo,tan pronto como me recuperé, todo comenzó de nuevo, empecé a sentir de nuevo las persecuciones, aquellos pasos infernales que me torturaban hasta lo más profundo de mi ser, aquel miedo que recorría mi cuerpo de pies a cabeza a través de mis venas; pero fui una cobarde, nunca tuve corazón para dar media vuelta y enfrentarme a aquella presencia, o enfrentar la realidad, aquella realidad que me decía que todo era un invento de mi mente, susceptible y afectada por las pelis de terror que inundan las pantallas de nuestra televisión. Esto duró durante todo el tiempo que viví en esa casa y nunca, nunca jamás, dejó de asustarme en ninguna oportunidad, por que, por más que acostumbrada que estaba a esa sensación, la piel se me ponía de gallina una y otra vez, cómo miles de agujas clavándose en mi piel...
La segunda parte, aquí, en: www.popitaah1.blogspot.com
Neeuuss B&M
No hay comentarios:
Publicar un comentario